Un 22 de mayo como el que acabamos de pasar, de hace 30 años, el programador japonés Toru Iwatani, de la mano de la empresa Namco y tras un año de duro e ingenioso trabajo, sacaba al mercado su novedoso juego de arcade, el Pacman.
Lo que su autor no sabía era el éxito que alcanzaría su producto, tal que le llevaría a convertirse en el juego con mayor número de ventas de todos los tiempos y volverse no solo eso, un juego, sino un icono social de la década de los ochenta.
El nombre de Pacman proviene del japonés “Paku”, que significa comer. Primero fue llamado “Puckman” en Japón pero al expandirse internacionalmente adoptó el nombre definitivo, con el que ha pasado a la historia.
El motivo del éxito del Pacman radica en su sencillez y su poca violencia, que se anteponía a los juegos que se basaban en la violencia como reclamo, con lo que conseguía atraer a una gran diversidad de público, hecho que marcó la diferencia.
Debido a tanta fama, el juego se ha modernizado y ha conquistado prácticamente todas las plataformas existentes, desde las antiguas máquinas recreativas hasta las modernas Play Station 3 pasando por los móviles.
El juego, básicamente trata de manejar Pacman, que es una divertida circunferencia cortada con forma de boca que tiene que ir comiéndose una serie de bolitas repartidas por todos los niveles mientras evita a los fantasmitas, tradicionalmente conocidos como Blinky, Pinky, Inky y Clyde. El juego consta de 255 niveles más uno adicional si se consiguen los anteriores con la máxima puntuación.
En junio de 2007 se celebró en Nueva York el primer campeonato mundial de Pacman, en el que el mexicano Carlos Daniel Borrego se alzó con la victoria.
Años antes, Billy Bitchel saltó a la fama al conseguir pasarse los 256 niveles, incluido el especial, obteniendo 3,333,360 puntos tras algo más de 6 horas consecutivas de juego.
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